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Aprotalleres cumple tres años con una hoja de ruta centrada en mejorar la rentabilidad de los talleres de carrocería. La asociación sitúa el control económico de cada reparación, el uso del dato y la gestión del recambio entre los elementos clave para reforzar la posición del reparador frente a aseguradoras y otros proveedores de trabajo.

La organización mantiene su apuesta por un modelo de carrocería más rentable, transparente y sostenible. En estos tres años ha trabajado sobre baremos, residuos, descuentos y elección de recambios.

Según su director general, Juan Antonio Ausín, el objetivo ha sido transformar reivindicaciones históricas del sector en criterios de gestión medibles y negociables.

Baremos y residuos, entre los primeros frentes

Uno de los ámbitos prioritarios ha sido la aplicación de los baremos. Aprotalleres reclama que se utilicen con trazabilidad y respetando las reglas de cálculo de cada sistema.

La asociación defiende que las valoraciones incorporen correctamente los tiempos de intervención, materiales y operaciones de montaje y desmontaje, evitando interpretaciones que puedan perjudicar el resultado económico de la reparación.

En materia de residuos, sostiene que el coste de gestión no debería recaer sobre el taller. Su propuesta pasa por incluirlo como un concepto específico dentro de la valoración del siniestro.

Aprotalleres también apuesta por el diálogo con las aseguradoras para mantener el nivel de servicio sin comprometer la viabilidad económica del reparador.

La rentabilidad va más allá de aumentar la facturación

Para la asociación, analizar la economía de cada siniestro debe ser la base de cualquier negociación profesional. Esto implica revisar mano de obra, materiales de pintura y recambios.

La organización considera que facturar más no garantiza por sí solo una mayor rentabilidad. El margen depende también de la combinación de las distintas partidas.

Entre las prioridades para 2026 figura revisar el impacto de los descuentos sobre la base imponible de las facturas. Aprotalleres busca evitar que estos mecanismos reduzcan automáticamente los indicadores económicos de las reparaciones.

Los descuentos, señala, deben ajustarse al mercado, al coste de adquisición y al margen necesario para operar de forma sostenible.

Un nuevo enfoque para gestionar el recambio

Otro de los puntos centrales es el equilibrio entre las distintas alternativas disponibles para reparar un vehículo.

Aprotalleres propone trabajar con un mix de reparabilidad, recambio ECO, IAM y OEM. La elección debe responder a criterios técnicos, económicos, de seguridad, calidad y trazabilidad.

La organización advierte de que determinadas condiciones de compra y descuento del recambio OEM pueden reducir el margen de los talleres multimarca y de las unidades productivas de carrocería.

El objetivo es analizar cada operación de manera individual y elegir la combinación más adecuada sin comprometer los requisitos técnicos.

El dato como herramienta de negociación

La profesionalización de la valoración y la gestión de información constituye otro de los principales ejes de trabajo.

Aprotalleres recuerda que valorar un siniestro requiere estructura, tiempo y personal cualificado. El siguiente salto competitivo pasa por conocer en tiempo real indicadores como rendimiento, margen por partida, productividad, desviaciones, descuentos y tiempos de ciclo.

Esta información permitiría al taller medir la contribución real de cada reparación a su resultado y afrontar con mayor capacidad las negociaciones con aseguradoras, flotas y otros proveedores de trabajo.

El objetivo para 2027

La asociación ya ha definido su principal reto para 2027. Busca que los talleres de carrocería gestionen sus datos en tiempo real y optimicen en cada operación la combinación de reparación y recambios.

Aprotalleres vincula esta evolución con una mayor capacidad de negociación y con la posibilidad de alcanzar un BAI de dos dígitos.

La organización insiste en que este resultado no depende únicamente del volumen de actividad. También exige controlar costes, productividad, mix de reparación y margen.

La hoja de ruta sitúa así los datos económicos en el centro de las decisiones empresariales del taller y de su relación con el resto de actores del sector.