Los talleres de Ceuta afrontan un fuerte deterioro de su actividad desde finales de julio. Varios negocios de reparación aseguran haber sufrido numerosas cancelaciones, días prácticamente sin trabajo y una caída significativa de los ingresos durante agosto.
La situación comenzó tras la llegada a la ciudad, el 30 de julio, de alrededor de 80.000 personas migrantes procedentes de Marruecos, según recoge la información publicada. Desde entonces, algunos empresarios describen un escenario marcado por el miedo de parte de los clientes y la reducción de los desplazamientos.
Para el sector de la reparación, el efecto ha sido directo. Talleres que habitualmente concentran una elevada carga de trabajo durante el verano han pasado a ofrecer citas prácticamente de un día para otro.
Las cancelaciones hunden la actividad de los talleres
Talleres Ecoauto, dedicado a la mecánica general, cifra el impacto en miles de euros de pérdidas durante agosto. Su gerente, Sora, explica que numerosos clientes cancelaron citas y evitaron sacar sus vehículos del garaje.
La caída llegó a provocar jornadas completas sin atender ningún coche. La demanda se concentró principalmente en reparaciones que no podían esperar, como pérdidas de aceite o refrigerante.
Los mantenimientos habituales del verano quedaron, en cambio, en segundo plano. Según el establecimiento, muchos conductores optaron por aplazar las visitas mientras no resultasen imprescindibles.
Septiembre muestra una ligera mejoría, aunque la recuperación todavía es limitada. El negocio recuerda que la reducción de ingresos no elimina los costes. Facturas, contratos y salarios continúan generándose pese al descenso de la carga de trabajo.
Semanas con menos de diez trabajos
Midas Ceuta describe una situación similar. Durante algunas semanas de agosto, el establecimiento realizó menos de diez intervenciones en total, una cifra muy alejada de la actividad habitual del periodo estival.
El centro llegó incluso a cerrar sus instalaciones el 30 de julio. Desde entonces, el plazo para conseguir una cita se ha reducido de forma drástica y puede situarse entre uno y tres días.
La caída no se limita al área de reparación. Midas dispone también de una tienda y asegura que las ventas descendieron sensiblemente. Además, el establecimiento registró problemas de suministro y algunos estantes llegaron a quedarse vacíos.
Desde el negocio consideran que la repercusión sobre talleres, electricistas, albañiles y otras actividades profesionales ha recibido menos visibilidad que la situación de otros comercios.
La incertidumbre complica la vuelta a la normalidad
Los empresarios consultados no esperan una recuperación inmediata. La vuelta al colegio y el regreso a la rutina laboral en septiembre podrían favorecer cierta normalización, pero los talleres siguen detectando cautela entre los clientes.
En algunos casos, las prioridades de los consumidores se han desplazado lejos del mantenimiento del vehículo. Esto supone un problema especialmente relevante para negocios con estructuras de costes que deben mantenerse incluso cuando la entrada de coches se reduce.
Ecoauto cuenta con cuatro trabajadores y señala que necesita recuperar actividad para mantener con normalidad el empleo y los pagos durante los próximos meses.
Durante los días de mayor tensión, algunos vecinos también acudieron a los talleres para pedir que guardasen sus coches dentro de las instalaciones ante el temor de dejarlos en el exterior.
Peticiones de empleo en las puertas de los negocios
Los talleres también se han encontrado con otra situación inesperada. Personas migrantes han acudido directamente a los establecimientos para solicitar empleo como mecánicos.
En Midas, algunos aseguraron tener experiencia profesional e incluso mostraron titulaciones obtenidas en su país. El establecimiento señala que su situación administrativa impide formalizar una contratación.
Talleres Chairi ha vivido una situación parecida. Su propietario calcula que unas 40 personas habían acudido entre agosto y septiembre para pedir una oportunidad laboral.
Los trabajadores de Midas también recibieron durante los primeros días solicitudes de agua, comida, llamadas telefónicas o ayuda para cambiar dinero.
El sector intenta recuperar la actividad perdida
La intensidad de la situación ha disminuido respecto al 30 de julio y las jornadas inmediatamente posteriores, según relatan los responsables de los negocios. Sin embargo, sus efectos continúan siendo visibles.
Para los talleres afectados, el principal reto pasa ahora por recuperar el flujo de clientes y compensar un verano de fuerte caída de ingresos. La continuidad de los costes fijos y la incertidumbre sobre el ritmo de recuperación añaden presión a unas empresas que dependen de la entrada constante de vehículos.
La evolución de septiembre será clave para comprobar hasta qué punto vuelve la actividad habitual. De momento, los negocios describen una recuperación progresiva, pero todavía lejos de la normalidad previa a finales de julio.