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El encarecimiento de las reparaciones de vehículos se ha convertido en uno de los grandes retos para talleres, aseguradoras y fabricantes. Esta cuestión centra parte de la conferencia internacional de RCAR que se celebra en Ciudad de México.

El encuentro reúne a 19 institutos de investigación de 15 países. Entre ellos están los españoles Centro Zaragoza y Cesvimap, miembros de la organización desde 1990 y 1985, respectivamente.

El objetivo es reducir de forma sostenible la frecuencia y el coste de los siniestros mediante una cooperación más estrecha entre aseguradoras y fabricantes.

Las disrupciones en las cadenas de suministro, el precio de la energía y la creciente complejidad tecnológica de los vehículos están elevando el coste de las reparaciones y aumentando la presión sobre el sector.

La siniestralidad aumenta los costes

En el mundo circulan más de 1.400 millones de turismos. Además del impacto humano, la siniestralidad genera un importante coste económico.

Alrededor de 1,19 millones de personas mueren cada año en accidentes de tráfico y entre 20 y 50 millones sufren lesiones. El coste económico de la siniestralidad ronda el 3% del PIB mundial.

A ello se suman los daños materiales derivados de las colisiones a baja velocidad.

Los centros de RCAR identifican tres vías principales para contener estos costes.

Diseñar vehículos más fáciles de reparar

La primera pasa por incorporar la reparabilidad desde las fases iniciales de diseño.

La conectividad, los sistemas avanzados de asistencia y las nuevas tecnologías de propulsión han aumentado la complejidad de los automóviles. Esto puede traducirse en reparaciones más extensas y costosas.

RCAR reclama que los fabricantes tengan en cuenta desde el principio el comportamiento del vehículo ante impactos y la facilidad de reparación posterior.

En los vehículos eléctricos, los institutos también han desarrollado procedimientos para analizar los daños en los bajos que puedan afectar a las baterías de alta tensión.

Cesvimap presentará además su experiencia en Batraw, un proyecto centrado en el desmontaje, reutilización y recuperación de materiales estratégicos procedentes de baterías.

Los ADAS pueden reducir los siniestros

La segunda vía está relacionada con los sistemas de asistencia a la conducción.

Los daños durante las maniobras de aparcamiento representan una parte significativa de los siniestros. Tecnologías como el frenado autónomo de emergencia a baja velocidad pueden reducir este impacto.

Su implantación generalizada podría disminuir hasta un 15% las reclamaciones por daños de colisión a escala mundial.

Allianz Center for Technology concluyó que el 66% de los accidentes durante maniobras marcha atrás podrían evitarse mediante frenado automático de emergencia.

Por su parte, el Insurance Institute for Highway Safety elevó ese porcentaje al 78% cuando el AEB se combina con cámaras traseras y sensores de aparcamiento.

Centro Zaragoza presentará sus trabajos con datos reales de accidentalidad para desarrollar escenarios de ensayo de sistemas ADAS y conducción automatizada.

Reparar antes que sustituir

La tercera propuesta afecta directamente al trabajo de los talleres.

Los centros de investigación defienden que, cuando sea técnicamente viable, reparar debe prevalecer sobre sustituir piezas.

Para aplicar esta estrategia se necesitan procedimientos estandarizados, información técnica accesible y profesionales cualificados.

El uso de recambios reciclados y componentes alternativos certificados también puede ayudar a contener los costes de los siniestros.

Más cooperación entre los actores del sector

RCAR considera que la reducción de costes exige una mayor colaboración entre fabricantes, aseguradoras y centros de investigación.

Augusto Bagase, CEO de Cesvi México, subraya la importancia del diálogo con la industria del automóvil. Christoph Lauterwasser, secretario general de RCAR, también destaca el valor de la colaboración internacional y del intercambio de investigaciones.

El objetivo es reducir daños y mejorar la eficiencia de las reparaciones en un mercado condicionado por vehículos cada vez más sofisticados y unos costes de intervención crecientes.