images

La compañía Pony.ai ha reforzado su posición en el mercado de movilidad autónoma tras registrar un fuerte avance en su negocio de robotaxis. Durante el cuarto trimestre de 2025, los ingresos derivados de este segmento crecieron un 160%, impulsados por una mayor actividad operativa y un incremento en la demanda.

Este crecimiento se ha apoyado en la ampliación de su flota, que ya alcanza las 1.446 unidades. A ello se suma un aumento significativo de los trayectos de pago, que superaron el 500% de incremento interanual en ese mismo periodo.

La evolución del negocio refleja una tendencia clara: el modelo de taxi autónomo comienza a consolidarse como una solución viable dentro del ecosistema de movilidad urbana.

Aumento de usuarios y consolidación en china

El crecimiento de Pony.ai también se ha visto respaldado por una rápida expansión de su base de usuarios. A finales de marzo de 2026, la compañía se aproximaba al millón de usuarios en China, triplicando las cifras del año anterior.

En ciudades como Shenzhen, la demanda ha experimentado una aceleración notable. En las primeras semanas de 2026, los pedidos de pago ya superaban el total registrado durante todo 2025, lo que evidencia un cambio en los hábitos de movilidad.

Este comportamiento confirma la creciente adopción de la conducción autónoma en entornos urbanos densos, donde estos servicios comienzan a integrarse como una opción habitual dentro del transporte público.

Expansión internacional y nuevas ciudades

La estrategia de crecimiento de Pony.ai incluye una expansión progresiva tanto en el mercado doméstico como en el internacional. En China, la compañía ha ampliado su presencia con la entrada en nuevas ciudades como Changsha y Hangzhou.

A nivel global, ha iniciado operaciones en Zagreb y ha lanzado su primer servicio comercial con tarifa en Doha, en colaboración con Mowasalat Karwa. Además, la empresa avanza en la obtención de autorizaciones para operar sin conductor en Dubái.

Este despliegue responde a un modelo de expansión que combina mercados consolidados con nuevas oportunidades internacionales, reforzando su posicionamiento en la movilidad autónoma.

Objetivo de 3.000 vehículos y modelo de doble motor

De cara a 2026, Pony.ai prevé alcanzar una flota superior a los 3.000 robotaxis, con presencia en más de 20 ciudades. Este crecimiento se sustenta en una estrategia de doble motor que combina el desarrollo en China con la expansión internacional.

Cerca de la mitad de las nuevas implantaciones previstas se situarán fuera del mercado chino, lo que refleja el enfoque global de la compañía. Este planteamiento busca diversificar riesgos y aprovechar el potencial de distintos entornos regulatorios y de demanda.

El incremento de la flota permitirá a la empresa escalar su modelo operativo y mejorar la eficiencia del servicio en múltiples mercados.

Alianzas industriales y producción en serie

El crecimiento de Pony.ai se apoya en acuerdos estratégicos con fabricantes de automóviles y socios industriales. Entre ellos destaca Toyota, que posee una participación relevante en la compañía.

El fabricante japonés ha iniciado la producción en serie de robotaxis de séptima generación basados en el SUV Toyota bZ4X. Pony.ai ha encargado al menos mil unidades de este modelo, lo que permitirá acelerar el despliegue de su flota.

Este modelo de colaboración refuerza la capacidad de escalabilidad del negocio y reduce las barreras de entrada en términos de desarrollo y fabricación.

Mejora financiera y camino hacia la rentabilidad

En el plano financiero, la compañía ha dado un paso relevante al alcanzar beneficios en el último trimestre de 2025. Pony.ai registró un resultado neto de 69,5 millones de euros, frente a las pérdidas de 166,6 millones del mismo periodo del año anterior.

En el conjunto del ejercicio, la facturación alcanzó los 82,8 millones de euros, con un crecimiento del 20%. Además, las pérdidas anuales se redujeron un 72%, situándose en 70,7 millones de euros.

Estos resultados indican una mejora sustancial en la rentabilidad del negocio, en un momento en el que las empresas de conducción autónoma comienzan a demostrar la viabilidad económica de sus modelos.